SALESIANOS Y SIEMPRE ALEGRES, FÚTBOL Y EDUCACIÓN por D. Juan Castizo Reyes

SALESIANOS Y SIEMPRE ALEGRES, FÚTBOL Y EDUCACIÓN.
por D. Juan Castizo Reyes


siempre alegresSe escribe en dos vocablos, aunque su voceo se hace en uno solo, de corrido, y todo el mundo parece decir siemprealegres. Una licencia gramatical que nos sirve para recordar cómo lo que en tiempos fue un lema de la Congregación Salesiana personificado en la figura de Santo Domingo Savio es hoy, correlato de la Masía blaugrana,  un símbolo que engloba “algo más que un club”.

Siempre Alegres es actualmente un icono, una marca emblema de La Palma bajo la que se encubren historias de personas con edades comprendidas
entre los 6 y los 66 años, las que van de la edad con que se empieza a jugar al fútbol y la que tienen una generación que hace casi medio siglo dieron
vida a los Oratorios Salesianos, remedios contra el aburrimiento y la apatía que tenían lugar en los viejos patios y dependencias del Colegio que tanto revolucionó la vida juvenil de este pueblo desde su llegada en 1961.


A la juventud de La Palma, practique o no el fútbol, le denominación de “Siempre Alegres” no tiene más contexto que el balompédico, sin embargo, para los menos jóvenes encierra otro trasfondo humano que se remonta al curso 1973-1974, cuando un puñado de veinteañeros se afanaron por
hacer cosas bien distintas a las de sus hijos ahora. Entre aquéllos figuraban Antonio Leal, Juan Cárdenas, Mari Carmen Casado, Pepa Moro, Rosario Pavón, Manola Pichardo, Dolores Rodríguez Alanís, Juan Vega o el desaparecido Felipe Pérez Moya. Juntos o separados, llegaron a las dependencias
ya deshabitadas por la Comunidad y los internados, dispuestos a colaborar en los Oratorios, que en cambio sobrevivieron, tratando de permanecerlos
vivos, y decidieron entonces crear el llamado Centro Juvenil Palmerino, mejor conocido por CEJUPAL. Al principio, esas siglas reunía amplias sensibilidades culturales, pues sus socios formaron un grupo de música folk, interpretaban teatro independiente, realizaban excursiones, formaron una modesta biblioteca, debatían temas de actualidad de tintes indisimuladamente reivindicativo, hacían visitas voluntarias a personas enfermas, confeccionaron la pertinente Revista a base de fotocopias de hojas mecanografiadas y, por supuesto, tenían tiempo para hacer esporádicos guateques bajos en alcohol. Al mismo tiempo les sirvió para colaborar con un grupo de competentes Seminaristas que venían a La Palma cada fin de semana. Se hicieron muy populares Sotero Hernández, Manolo Martínez, Ángel Pérez o el Padre Abel, monitores salesianos que trataban de catequizar a los jóvenes a la vez que les ofrecían una ocupación en este tipo de juegos, talleres y estrechaban lazos de fidelidad con el pueblo,puesto que el espíritu de la Orden nunca se apagó aquí en La Palma a pesar del final de la consideradaprimera etapa fundacional del Colegio.


Aquellos Oratorios o “escuelitas” festivas, actualmente en fase de recuperación por el profesorado, tenían una componente inevitablemente donde tenían cabida los juegos de mesa como el ajedrez, las damas o el dominó, pero sin duda el deporte del balompié atraía al mayor número de chavales. En este sentido, desde 1974, haciendo una labor callada pero constante, se iniciaron unos campeonatos de infantiles, alevines y juveniles bajo
la denominación de “Siempre Alegres”, que reunía  en la mañana de los domingos a infinidad de chavales en el Campo del Colegio de los Salesianos.
Tenían más ilusión que apoyos, pues solo les importaba jugar y divertirse jugando al balón. Para animarlos un poco más, aparece en escena, como un
colaborador más del CEJUPAL, un joven llamado José Sánchez Castizo, que empieza a pilotar este proyecto compaginándolo con su oficio de panadero
y contando con la ayuda de tres aficionados al balompié de la época como eran Agustín Montes Castro, Juan Díaz Bernal “Chichari” y José Martínez
García, todos ellos jugadores de La Palma CF, club del que entonces era capitán éste último. Estas liguillas comenzaban en primavera y la jugaban equipos surgidos por toda la geografía del pueblo: el “San Francisco”, “Casacas Rojas”, “Rayos Azules”, “Estrella Roja”, “Palmeiras”, “River Plate”, Barriada Virgen del Valle o “Moscardó” entre otros muchos más. Al llegar las vacaciones escolares, se jugaba el Campeonato Local de Verano “Siempre Alegres”, que se prolongaba también en los terrenos de la Zarcilla, tanto en el Estadio como en el Polideportivo,por lo que el La Palma CF se veía en el compromiso de facilitarles tareas de organización en sus instalaciones. Allí acudían las madres con garrafas llenas de agua y gaseosa para aliviar las calores del estío, cerrándose la temporada con verbenas y teatrillos en los patios de los Salesianos. Luego venían los torneos de feria de septiembre en otros patios, los del antiguo colegio “Primo de Rivera” y el Manuel Siurot y se cerraba el año en Navidad con un nuevo torneo en los Salesianos.

Como se puede deducir, el síndrome del fútbol a temprana edad se fue extendiendo en elambiente deportivo del pueblo. En unos tres años,
se consolidó la estructura organizativa lo que hoy se conoce como “fútbol base”. El momento álgido se alcanzó cuando el equipo infantil de La Palma CF alcanzó las semifinales de fútbol sala del programa Torneo de TVE en 1978. A su llegada como si hubieran resultado campeones, los nueve jugadores reciben como regalo un banderín personalizado donde por primera vez aparece el escudo del Siempre Alegres, confeccionado por un compañero de milicias de Sánchez en el Cuartel Militar de Intendencia nº 5 de Zaragoza donde ambos cumplían el servicio militar. En él aparecían ya las cinco cartelas que hasta hoy lo identifican y vinculan con los oratorios salesianos. Una Cruz, la pluma y el tintero, los rollos que recuerdan la filmina que se proyectaba en esos oratorios, la antorcha y los aros olímpicos, y el tablero de ajedrez con una hoja de palma que simbolizan aquellos juegos de mesa. De 1978 a 1982. Del Mundial de Argentina que ganó el anfitrión al de España que se llevó Italia. Cuatro años bastaron para que Siempre Alegres se constituyera primero como Centro Juvenil y posteriormente como club federado, el que hoy es referente en toda la provincia. Al innumerable palmarés de trofeos que en todos los escalafones ha obtenido hay que sumarles el nombre de una calle, la creación de un himno o la distinción de la Medalla de La Palma al Deporte.
Pero por encima de todo, es un club que no olvida, no debe olvidar, sus orígenes ni el legado que les dejó los Salesianos. Si los miles de chavales que en estas cuatro décadas han pasado por el Centro cultural y Deportivo Siempre Alegres de La Palma recuerdan felizmente el esfuerzo que allí les enseñaron, no tiene nada de extraño que el espíritu de Don Bosco, el santo que santificó el trabajo y la alegría, todavía siga impregnando una obra que se irradió desde los muros de su Casa palmerina.

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